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Lise London

London (1916-2012) nació en Francia con el nombre de Elisa Ricol, ya que es hija de padres aragoneses, concretamente originarios de dos pequeñas localidades del Maestrazgo turolense, Cuevas de Cañart y Dos Torres de Mercader.

En 1934 fue enviada por el Partido Comunista Francés a Moscú para trabajar como mecanógrafa y traductora en el seno del Komintern. Tan solo contaba con 18 años y estaba casada con otro militante comunista francés, pero en cuánto conoció al entonces joven dirigente checo Artur London, decidió divorciarse para unir su vida a la de él.

La historia de Lise y Artur London es una historia de amor y compromiso en medio de las mayores tribulaciones del siglo XX. Como miembros de las Brigadas Internacionales vivieron en España la Guerra Civil, en Francia formaron parte de la Resistencia durante la invasión nazi, fueron deportados a campos de concentración, Lise a Ravensbruck y Arthur a Mauthasen, y durante la guerra fría, Artur, ya como viceministro del gobierno checo, sufrió una gran purga estalinista saldada con varios años de cárcel y un proceso de difamación contra su persona por el que fue acusado de espionaje y traición al comunismo. Lise, según reconoce en sus memorias La madeja del tiempo, llegó a dudar políticamente de su esposo, pero, sin embargo, lo esperó a la salida de la cárcel para comprender su inocencia e impulsar su rehabilitación pública.

Depurado y expulsado del Partido Comunista, Artur London se defendió a sí mismo en su famoso libro La Confesión: en el engranaje del proceso de Praga –publicado en Francia en 1968- que dos años más tarde llevará al cine el director Costa Gavras en un film con guión de Jorge Semprún e interpretado por Ives Montand y Simone Signoret en el papel de Lise. La Confesión (Ikusager Ediciones, 2000), una verdadera llamada de alerta sobre los totalitarismos de la izquierda, tuvo un gran impacto en Europa.

Durante veinte años Lise y Artur vivieron juntos en Paris, viendo crecer a sus nietos y reflexionando críticamente sobre el comunismo. Poco antes de morir, Artur London pidió a Lise que describiera, con sus errores y virtudes, aquellos años en los que millones de jóvenes europeos lanzaron su entusiasmo a la consecución de un mundo mejor. Los dos voluminosos libros de memorias, titulados La madeja del tiempo, Roja Primavera y Memoria de la Resistencia, que Lise London escribió sola, en su apartamento de Paris, son un emotivo homenaje a aquellas generaciones utópicas.

 

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